
Una falla en el sistema de cierre de las jaulas dispuestas por Noé (ver post respectivo) habría sido el origen de este extraño animal. En efecto, análisis de los fósiles de las jaulas del Pato, la Nutria y el Dragón de Komodo indican que éstas nunca pudieron cerrarse bien. El bamboleo de las olas, la luna llena, el largo viaje y el alcohol habrían hecho el resto.
Esto explicaría también, según los científicos, la existencia en el sector cordillerano de Rancagua, Chile, de un extraño ser, mezcla de humano (Noé y sus "rondas nocturnas"), mamut, gorila y jirafa. Habla y razona como un humano medio (medio hueón), es grande, pesado y peludo, tiene los brazos hasta las rodillas y, si le haces una finta, queda con las piernas dobladas y no se puede parar. Según él mismo, a esta parentela habría que sumarle al burro, pero es más bien un mito que no se ha podido comprobar.

