NOT THE HEN! (Lagaallí-ná-nó)

ACTUALIDADMay 10, 2008 12:44 pm

Una falla en el sistema de cierre de las jaulas dispuestas por Noé (ver post respectivo) habría sido el origen de este extraño animal. En efecto, análisis de los fósiles de las jaulas del Pato, la Nutria y el Dragón de Komodo indican que éstas nunca pudieron cerrarse bien. El bamboleo de las olas, la luna llena, el largo viaje y el alcohol habrían hecho el resto.

Esto explicaría también, según los científicos, la existencia en el sector cordillerano de Rancagua, Chile, de un extraño ser, mezcla de humano (Noé y sus "rondas nocturnas"), mamut, gorila y jirafa. Habla y razona como un humano medio (medio hueón), es grande, pesado y peludo, tiene los brazos hasta las rodillas y, si le haces una finta, queda con las piernas dobladas y no se puede parar. Según él mismo, a esta parentela habría que sumarle al burro, pero es más bien un mito que no se ha podido comprobar.

Uncategorized 1:13 am

Durante mi existencia he tenido el placer de vivir situaciones futbolísticas que son divertidas y que, a veces, suenan inverosímiles. Le diré, querido lector (parece que el otro que teníamos nos abandonó), que todo lo que expondré es absolutamente cierto. Nada es inventado. Y, afortunadamente, yo estuve ahí para poder contarlo.

Según la foto adjunta, yo ví crecer ese chanchito. Era humilde y vergonzoso en un comienzo, pero luego (muy luego) comenzó a adquirir una personalidad avasalladora y, sin tapujos, se instaló sin ninguna verguenza para no desaparecer.

Yo ví el látigo asesino en muchas ocasiones. Y también presencié -ver imagen- cómo preparaba ese tobillo para el zarpazo final.

Yo estuve en el momento en que Vidal Almost nos robó la victoria y el paso a la final del campeonato de fútbol en las canchas de Zamorano. Los "sácala aweonao" y los "tírala pa’ fuera" no sirvieron de nada. Pase al contrario, jugada de laboratorio y gol. A penales.

En la definición a penales, estuve cuando fui el único que convirtió el gol. Nuestro arquero lesionado, palos, tiros afuera… a llorar al camarín, mientras alguien decía "no importa, esto es un juego"… Vidal Almost.

En el mismo campeonato, yo fui quien ganó el encuentro contra Ripley y les di el paso a la semifinal: lesioné a un jugador (corte ligamentos cruzados… 6 meses fuera de servicio), le pegué a otro y lo dejé en el suelo mordiendo el polvo de la derrota y, obvio, convertí el gol del empate. Todo un crá.

¡Cómo olvidar la plaza de la pichanga! ¡Querida plaza! ¡Cuántos partidos  quedaron dibujados en el césped! ¡Cuántos gritos desafiantes quedaron en el susurro de las hojas! En el carrete del día anterior sólo había que decir "domingo a las 11". Nada más. Ahí aparecíamos todos, cada cual con su mejor indumentaria deportiva (inolvidable la camiseta de Alemania). Vimos de todo: chuletazos a jugadores del mismo equipo, choques automovilísticos, mujeres arqueras, conocimos a Master, un Alien saliendo del abdomen de un jugador, la rabona del Torpedo Núñez, entre otras cosas.

Yo estuve cuando escuché los "WAJA, WAJA" que Becerra le propinaba al jugador del San Gabriel mientras le daba un pase a nuestro arquero… cañonazo a las manos del arquero ubicado a escasos 2 metros. Resultado: el mejor hoyito, delantero solo frente al arco y gol. Esto se repitió unas tres veces durante el mismo partido.

Yo vi cuando el Sr. Millas levantó su pierna derecha con el objeto de detener un balonazo. Como notó que no alcanzaba a llegar, se sirvió de sus manos libres para tomar el muslo y extender aún más esa pierna hacia arriba. Resultado: la pelota le pegó en el pecho, su cuerpo giró y cayó de hocico al suelo. Carcajadas por todos lados.

Yo estuve en el último partido de Mario. ¡Imposible olvidarlo! El escenario es el siguiente: Mario de arquero y balón flotando por el aire proveniente del arco contrario. Como este arquero posee una destacada experiencia, se dedicó a mirar la pelota puesto que su intuición futbolística le decía: "déjala weón. Esa wea va para afuera". En consecuencia, miró el balón. Tanto lo miró que no se dio cuenta que estaba adelantado del arco. Resultado: balón golpea el travesaño y se dirige raudo al hocico de nuestro arquerazo. Nunca más lo vi en una cancha.

En el colegio, yo presencié como, recreo tras recreo, se solicitaba retirarnos 5 minutos antes del fin de la clase con el objeto de reservar la cancha. Bajábamos raudos por la escalera, nuestra cara de felicidad lo decía todo, tallas iban y venían, y cuando estábamos a punto de llegar… nuestro emisario caminaba lentamente en sentido contrario… habían ocupado la cancha. "No importa. Vamos a la biblioteca".

Cómo olvidar lo sudado y colorado que llegábamos algunos a la clase de las 14 hr. Incluso fue tema en el Consejo de Curso. Es que algunos daban asco.

Yo estuve cuando un pilar metálico se interpuso en la carrera de un amigo. Un desatinado pase al fondo a este jugador y, como buen futbolista que era, mirada pegada en la pelota… tan pegada que se sacó la chucha con el pilar. Y pensar que segundos antes estaba cagado de la risa.

La última, Vidal Almost de arquero. Su petulancia era tal, que jugaba con las manos en los bolsillos. Luego del quinto gol y de sus respectivos improperios por su actitud, misteriosamente sus manos se introdujeron aún más. Si leyeron "Oda a mi amigo Pitu" entenderán el por qué. Resultado: cañonazo al arco, Vidal Almost la esquiva, la pelota entra al arco y hunde la malla. En su intento de darse vuelta para ir a buscar el balón, éste ya venía de vuelta. Resultado: pisa el balón, se desestabiliza su tobillo, y se saca lo que es la conchesumare en el piso. ¡¡IDOLO!! ¡Con eso pagaste lo que nos hiciste en las canchas de Zamorano!