De humanidad concentrada, no supera el metro veinte. Cada vez que habla miente, y a la vez no escucha nada; a su interlocutor enfada, sea príncipe o doncella. A todos les deja huella, su porfía es de temer. De noche lo pueden ver, aferrado a una botella.
Capaz de inventarte cuentos hermosos para lucirse, para luego desdecirse de uno a otro momento. Escucharlo es un tormento, ya no sabes qué creer. Y puedes desfallecer intentando corregirlo; dan ganas de maldecirlo, pero no lo voy a hacer.
Seguro has adivinado, estoy hablando del Pitufo. Es más borracho que El Tufo y más cerrado que un candado; es gordito y es porfiado, molesto como un lumbago. Penca como el transantiago, hay veces que tiene suerte. Lástima que sea más fuerte su problema con el trago.


me pongo en su lugar y no entiendo como aguanta tanto…
hay una diferencia importante entre inteligencia y tacto, creo yo…
mdgrkb
Comment by Anonymous — April 13, 2008 @ 12:13 am