Está cubierto de pelos, le han apodado mamut. Y es parecido a un alud de chistes y garabatos. Te hace pasar un buen rato si lo encuentras de buen humor, pero genera estupor su lengua desaforada; no lo detiene nada, lluvia, frío ni calor.


Siendo muy niño llegó: venía del Luis Campino. Con su pantalón de lino adelante se sentó. Y cada vez que recibió de una mujer un beso, como los tontos lesos se escondía avergonzado. Era bien ahueonao, negro y con el pelo tieso.


En la cancha es un león, ha hecho un par de golazos, casi todos son chimbazos que revientan el balón. Defendiendo no es ná’e hueón: a lo que se mueve le pega. Es violento, es un sicario, es cochino y ordinario. Es mi amigo H Vega.