NOT THE HEN! (Lagaallí-ná-nó)

FOLLIESJanuary 26, 2008 8:39 pm

Allí donde tu desierto se baña en olas de mar, allí donde a eternizar la carne se van los muertos; en ciudad de arena y puerto, riqueza, sudor y cerros, arrogantes y altaneros como enviados del infierno, cruzando cielos eternos se elevan los caballeros.

Oscuros se dejan ver, lejanos, inalcanzables, quietecitos en los cables como veletas sin su torcer . Pero vaya usted a saber qué traman en las alturas. No serán cosas muy puras: asaltos a mano armada ,ataques y retiradas a esconderse en su negrura.

Toman palco en el estrado testigos con privilegio, cometen el sacrilegio de cagarse en el poblado lo comido y lo bailado :carroña, comida muerta no hay cadáver que se pierda; coqueteando con la muerte seguiremos viendo con suerte a estos pájaros de mierda.

CUENTOS CORTOS 8:24 pm

Dice la sabiduría popular, seguramente más popular que sabia, que un hombre puede sentirse completamente realizado cuando ha plantado un árbol, escrito un libro y tenido un hijo.

Recuerdo mi índice y pulgar izquierdo deslizándose lentamente de arriba abajo a lo largo de una pequeña y rectangular goma de borrar. Cuando llegaban abajo, volvían graciosamente hacia arriba en una diagonal ascendente, haciendo girar la goma que, ahora invertida, volvía a sentir el deslizar de mis dedos, repitiendo el proceso una y otra vez. Mientras mi mano izquierda así jugueteaba, mi diestra, lápiz en mano, se deslizaba veloz y sin titubear por sobre las líneas paralelas de la hoja que, minutos antes, me alcanzara la profesora de turno. Tenía entonces catorce años. En mi colegio se desarrollaba una nueva versión del Encuentro Ortográfico de la Asociación de Colegios Británicos en Chile y yo, en mi primer encuentro, era representante del colegio local, ni más ni menos. Concentrado, escribía concienzudamente el texto que nos dictaban, lleno de palabras rebuscadas y complejas como CONCIENZUDAMENTE. Las palabras eran como proyectiles disparados por la sección “olvidados” de la Real Academia de la Lengua Española, y nuestro único escudo era un lápiz grafito FABER número 2. Con todo, resistí estoico la andanada de eses, zetas, be largas, cortas, haches, hiatos, diptongos y supongos. Nada me pudo superar y, firme, entregué mi escrito intachable, inmaculado. Me dirigí con paso seguro a la puerta, salí al patio y me llené los pulmones de un aire que me pareció extrañamente puro, lleno de vida…. un aire digno para los pulmones de un ganador, como ya me sentía. Un pequeño Don Quijote, esmirriado, famélico y ojeroso, que detuvo con su igualmente escuálido lápiz el peso inconmensurable de cientos de años de lengua castellana. Afuera, mientras los limones del patio comenzaban a dar sus primeros frutos, los estudiantes esperaban nerviosos los resultados.

-Estuvo pelúo – me acotó prehistóricamente un alumno que, sin que lo notara, se me había acercado.

-Mmmm – contesté. Sin embargo, por alguna razón, mi respuesta me pareció extrañamente corta y simple para un intelectual como se supone que éramos todos, por lo que, contrario a lo que acostumbro, decidí proseguir con el diálogo:

-De qué colegio eres?- le pregunté y, mientras lo hacía, ví una gran insignia con el texto THE GRANGE SCHOOL en su chaqueta, lo que evidenciaba la estupidez de la consulta.

-Del Grange, respondió.

-Ah - y volví a perder la mirada, dando abruptamente por terminado aquél profundo diálogo.

La comisión del concurso, luego de una exhaustiva (otra de las palabras que dictaron) revisión, hace entrar al grupo a la sala y, en medio de una gran expectación, comienza a dar los resultados:

-Rodrigo Martínez, Colegio Craighouse…cinco faltas.

-Alfredo Carrasco, Colegio San Gabriel…cinco faltas.

-Peter Lengsington, Colegio Mackay… cuatro faltas.

 No era necesario un doctorado en Harvard para entender que la lectura era en orden decreciente, por lo que mi nombre estaba reservado para el final. Crucé una pierna sobre otra, enlacé mis manos sobre mi muslo derecho, me recosté sobre la dura silla de madera y esperé por mi nombre, escuchando de paso el desfile de nombres de esos pobres infelices incultos.

-Cristóbal Echeverría, Colegio Santiago Collage…dos faltas.

-Alvaro González (nombre ficticio que me daré, para resguardar mi identidad), Colegio Bradford… (el tiempo pareció detenerse… me sentí suspendido en el aire, recostado sobre mi flanco izquierdo, un metro y medio despegado del piso, viendo la pelota dirigirse lentamente hacia mí y listo para impactarla y clavarla en el ángulo)…zález, Colegio Bradford… una falta.

QUEEÉ?? Una falta? No puede ser!. Sentí que todas las miradas se volvían hacia mí (sólo una sensación, pues nadie lo hizo), algunas atónitas, otras burlescas, otras compasivas… (el tiempo pareció detenerse nuevamente, esta vez conmigo dándome un porrazo de la puta madre desde un metro y medio de alto, la pelota perdiéndose por la línea lateral, sin que nadie la hubiese tocado)… estaba acostumbrado a las derrotas grupales, generalmente en el fútbol, pero nadie me vencía en una prueba individual, menos si era intelectual, pero… un momento! Nadie ha dicho que no gané!… sólo me indicaron que tuve una falta, y el ganador es aquél que tiene menos… y desde que escuché mi nombre no he escuchado ningún otro!. Me volvieron los colores al cuerpo, tomé aire nuevamente y todo mi cuerpo inició el ademán de levantarme, orgulloso, a recibir mi premio. Sin embargo, en medio de tal movimiento, la comisión concluyó la fatídica lectura:

-Rodrigo Huidobro, Colegio Grange…cero faltas… Felicitaciones a nuestro ganador!!.

Sentí una gran opresión en el pecho. Abatido, con esa desagradable sensación de ser uno más del montón, recibo de manos de la comisión el premio al segundo lugar del Encuentro… una cagá de árbol metido en una bolsa de naylon toda cagona, un pino maloliente embutido a la fuerza en su plástico terruño temporal. Como si no fuera poca la vergüenza del segundo lugar, tenía que llevarme esta hueá pa la casa, manchándome, con su tierra húmeda, el uniforme y la poca dignidad que me quedaba.

Llegué a mi casa y, con la ayuda de mi madre, plantamos el árbol en el jardín… hijos todavía no tengo, pero hoy empiezo a escribir el libro.

ACTUALIDAD 8:07 pm

…por hueón… a veces el combo en l´hocico también sirve, pero antes de que se atragante.